El bullying se presenta como problema clave en 2017

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El teléfono contra el acoso escolar (900 018 018) del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte ha recibido en 2016, en los dos meses que lleva operativo, un total de 5.552 llamadas, de las cuales, se han identificado 1.955 posibles casos de ‘bullying’, según los datos a 31 de diciembre a los que ha tenido acceso Europa Press.

Durante el mes de noviembre, las llamadas a este nuevo recurso contra el acoso y la violencia en los centros escolares se han elevado a 4.192, de las que casi un tercio (1.358) se corresponden con potenciales casos. En diciembre, se han atendido 1.360 llamadas, de las que el 43% (597) se han identificado como posibles casos de ‘bullying’.

El acoso escolar no es un tema de niños. Y en 2016 se ha convertido en uno de los grandes problemas de nuestra sociedad. Es tiempo de hacer balance, pues en el pasado año los casos de bullying se han disparado un 75%.

Este problema va en aumento, sin contar los casos que no son denunciados por las víctimas por miedo (por ejemplo en Madrid casi el 60% de los niños madrileños víctimas de acoso,  lo ocultan). Además de ello, las nuevas tecnologías incrementan el problema fomentando el ciberacoso, que es cada vez más frecuente, donde se permite ataques 24 horas al día, los  siete días a la semana.

“El acoso durante la infancia deja una marca clave en la personalidad que se está formando, que influye en el desarrollo de las emociones, conductas y pensamientos del futuro adolescente y adulto. Si el problema del bullying se detecta a tiempo, el niño podrá ser el adulto que hubiera podido ser sin este incidente, pudiendo salir fortalecido”, afirma el psicólogo Jorge López Vallejo. “Como el agua, que con su paso constante erosiona las rocas hasta producir un desgaste y dejar a la vista su fragilidad, el acoso escolar o bullying, sufrido durante años, paraliza el desarrollo de los recursos del niño” concluye.

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PROCESO: Generalmente hay un líder que es el que inicia el acoso, y en grupo cometen actos de crueldad dejando su individualidad al margen y dejándose llevar por la pertenencia a ese grupo, haciendo cosas que nunca harían como individuos aislados. El grupo justifica la crueldad, la marginación, “todos lo hacen”, dejándose manipular por el líder. Este grupo se alimenta con la sumisión y el silencio de la víctima del acoso y experimenta una especie de poder que hace que continúe.

IMPACTO EN LA VÍCTIMA: El niño pasa una gran parte de su tiempo en la escuela, por lo que el impacto del acoso escolar es suficientemente importante como para ser responsable de un desgaste emocional lento y constante que crea las siguientes situaciones:

  • Una brecha, entre lo que es y lo que podría llegar a ser el niño.
  • Subdesarrollo de la sensación de valía que se desarrolla con las relaciones.

➡️Características y conducta de un niño que sufre acoso. Ayuda a detectarlo:

  1. En las fases iniciales del problema
  • Se preguntan por qué son objeto de burlas, no lo entienden
  • Imitan conductas de manera forzada: tratan de ser queridos por los demás, tener amigos y agradar, en definitiva encajar por lo que intentan ser como los demás, reírse de las mismas bromas, hacer lo que los otros hacen.
  • Cuanto más intentan luchar por ser aceptados más obtienen el rechazo, generándoles un estado de rendición, de parálisis emocional y conductual.
  1. En la evolución del problema:
  • Se empieza a poner nervioso cuando está en grupo
  • Se siente inferior a los demás
  • Empieza a aislarse porque los demás le rehúyen o ignoran.
  • Con el tiempo crece la ansiedad,
  • Vergüenza a salir a la calle
  • La sensación de inferioridad apareciendo el control continuo de las personas que tienen a su alrededor y la evitación del contacto social.
  1. En la adolescencia, el niño sometido a acoso puede tener dos reacciones:
  • Bloquearse en sus relaciones y auto-aislarse del grupo evitando.
  • Rebelarse contra sus iguales, ya no quiere ser como ellos, interiormente no desea pertenecer al grupo, aflora el resentimiento y las fantasías de venganza.

Con estas características  el adolescente se convierte en problema familiar, la ira acumulada a través de los años puede ocasionar conductas violentas hacia sí mismo y hacia los demás. Ejemplos  en estos perfiles pueden ser: autolesiones, el suicidio, pertenecer a grupos radicales, consumir drogas y alcohol…

➡️ Ayuda a frenar el problema: Terapia breve estratégica

Todas las experiencias conforman la personalidad del niño. Desde la terapia breve estratégica se trabaja las negativas para que su impacto se vaya amortiguado con un tratamiento en el que participa toda la familia y por el apoyo que haya disponible en su entorno, es decir, por las figuras significativas de los niños, que hacen de protección contra la ansiedad, la frustración, el dolor y la rabia. “Se trabaja sobre el apoyo en un modelo estable, cariñoso y así pueden salir fortalecidos de dichas vivencias. Muchos estudios sobre la resiliencia, o la capacidad de salir adelante tras una experiencia traumática,  demuestran esta idea”, explica Jorge López.

Además, se aborda el trabajo terapéutico también sobre el concepto indefensión aprendida (aprender a no defenderse). “Es responsabilidad de todos detectar y frenar casos de acoso y violencia escolar, informando al centro escolar si sospechamos que alguien lo está sufriendo y proporcionando tratamiento psicológico para recuperar la valía personal dañada. El silencio es el mejor alimento para los acosadores. La figura del psicólogo ayudará al niño o adolescente acosado a respetarse, a quererse y valorarse, dejando atrás el pasado y vivir un presente sin miedo: clave para su personalidad futura”, concluye.

 

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