Claves ‘hygge’ para aprender a ser feliz

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La filosofía ‘hygge’ está calando en nuestra sociedad. En esta ocasión ocupa titulares porque Dinamarca, “su país”, está un año más en el ‘World Happiness Report’. Se trata del estudio que cada año elabora las Naciones Unidas y que nos informa de cuáles son los países más felices del mundo. A la cabeza está Noruega, el país más feliz del mundo. Le siguen de cerca los daneses, finlandeses y suecos. Dicen los expertos que la filosofía hygge, que en danés significa “bienestar”, tiene mucho que ver con la felicidad de este pequeño país.

Se trata de una actitud y filosofía de vida centrada en la felicidad, la relajación y una experiencia hogareña reconfortante. Permite alejarse del estrés y fomentar un ambiente en el que el confort lo es todo.

Ambientes hygge, ambientes naturales

El estilo hygge es una oda al hogar. Por ello, es primordial crear la atmósfera perfecta en casa. Para conseguirlo, los daneses se inspiran en el bosque y la naturaleza, con lo que decoran con materiales como la madera, las plantas, y juegan con texturas como la lana. Utensilios fabricados con plástico o metal se intentan evitar. El olor es también una parte importante en el mundo hygge. Las velas aromáticas se hacen imprescindibles a la hora de crear un ambiente acogedor.

Platos hygge, reconfortantes y ligeros

Disfrutar de la comida y, sobre todo, de cocinar, es otra de las reglas básicas de la filosofía hygge. Platos reconfortantes conforman un menú hygge. Los famosos rollitos de canela, cremas y sopas calientes son básicos en estos menús. También tostada danesa, elaborada con pan de centeno y salsas o las gachas noruegas, con avena, leche, crema agria y harina de trigo. Una buena alternativa para que los platos sean más ligeros, es optar por productos sin lactosa como leche o quesos, con las mismas propiedades y nutrientes.

Bye bye, tecnología

Un momento hygge al llegar a casa es desconectar totalmente de las redes sociales, el ordenador y la televisión. Crea un pequeño ritual de cuidado personal preparando un baño relajante. Si es decorado con velas, mejor. Al finalizar, prepararemos un tentempié ligero acompañado de una infusión o un té con leche sin lactosa. Esta es la mejor forma de relajarse y desconectar del mundanal ruido de la forma más mindfulness posible. Además, para conseguir un estado de calma completo, conviene aumentar la temperatura corporal, de tal forma que la filosofía escandinava opta por mantas de lana y calcetines o bufandas dentro de casa.

Activa la cara buena del estrés

Llevar a cabo una actividad que combine concentración y que a la vez mantenga un ritmo calmado es otra de las propuestas de la filosofía hygge. Practicar punto de cruz, preparar collages o pintar en compañía permitirán activar la cara B del estrés: el “eustrés”. ¿En qué se diferencia? Es la parte más positiva del estrés y es la que permite sentirse entusiasmado con una actividad que lleva consigo una recompensa positiva, en este caso, diversión y relajación.

Image Credits: S&B Vonlanthen, Unsplash

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