«Encontrar trabajo es difícil, pero no más que para un arquitecto»

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laura escolar arqueología

Laura Escolar tiene 28 años. Su pasión por la Arqueología le llegó con apenas 15, cuando se percató de que cuanto más enigmática y desconocida era una civilización, más le apasionaba. “Me quedo con Egipto y Mesopotamia”, asegura. “Existe un magnetismo  en la árida arena del desierto que te hace soñar e imaginar unas culturas y unas civilizaciones que te hubiera gustado visitar y presenciar”, añade. Actualmente trabaja en la empresa Paleorama, como técnico dinamizador del patrimonio en el parque arqueológico de Arqueopinto, donde se encarga de difundir la Historia y la Arqueología a través de visitas guiadas y talleres históricos.

¿Hay algo que te habría gustado saber o aprender y nunca te dijeron o enseñaron en la facultad?
Algo que es muy útil y debería potenciarse más en la universidad son las herramientas informáticas para recrear yacimientos enteros o piezas, así como realizar una figura humana con todas sus proporciones de la que solo se conserva el esqueleto. Pero sobre todo anatomía forense. Es fundamental conocer y distinguir la morfología de los seres humanos enterrados para hacer un estudio más en profundidad de sus carencias o desarrollos óseos.

Encontrar empleo es complicado, ¿qué consejos darías a quien empieza para poder encontrar un buen trabajo?
Encontrar trabajo es difícil, pero no más que para un arquitecto. Mi consejo, el que me dio mi padre cuando decidí estudiar Historia: “Hija, hagas lo que hagas tienes que ser la mejor y luchar cada día por acercarte un poco más a tu objetivo”. La mayoría de las personas cree que los historiadores y arqueólogos acabamos dando clase en colegios, y aunque el papel de profesor de Historia es fundamental, si tenemos la suerte de encontrar una empresa de arqueología que tenga proyectos, podremos seguir en el “mundillo”. Por eso, aconsejaría no centrarse ni cerrarse en un ámbito de la arqueología sino, explorar otros rincones, por ejemplo un arqueólogo con estudios de restauración pude encaminarse hacia la restauración de obras y piezas artísticas; lo mismo ocurre con la fotografía o con un mundo al que cada vez se le está dando más importancia, el de asesor histórico en cine y series de televisión. Lo que quiero decir, es que el arqueólogo puede redirigirse por un amplio grupo de alternativas que resultan igual de interesantes, pues al fin y al cabo somos los responsables de la difusión de la cultura y de la Historia.

¿Sector público o privado? ¿Cuál prefieres?
Solo tengo experiencia en el sector privado, pues para acceder al servicio público se deben realizar unas oposiciones, que cuestan tiempo, esfuerzo y dinero, para lograr un puesto que no está del todo bien pagado, aunque que es para toda la vida. Digamos que tiene su cara amable y su lado oscuro. En cuanto al sector privado depende de la empresa, según lo que oferte y el momento económico del país. Desgraciadamente, España no es el mejor ejemplo de conciencia sociocultural, el patrimonio en algunos casos no está bien cuidado y siempre la respuesta es que no hay dinero o que las infraestructuras importan más que un yacimiento. Aun no se han sentado las bases para respetar la vida diaria de los ciudadanos con la pervivencia y cuidado del patrimonio. Es por ello, que personas concienciadas con esta carencia forman asociaciones o empresas que se dedican a fomentar y realzar su importancia.

Entonces sí que está mal pagado…
Económicamente hablando y en general, sí es un trabajo mal pagado, por lo menos en España. Exceptuando los grandes yacimientos y sus directores que tienen el apoyo (y no siempre) del Estado. Pero ¿por qué? Muy sencillo la cultura no importa, la cultura no da dinero, no es rentable, pero es curioso ver cómo tanto turistas como conciudadanos buscan visitar lugares históricos, como el Teatro Romano de Mérida, el Palacio de El Escorial o la Alhambra. Por tanto, me pregunto, ¿a quién no interesa la Cultura, a las personas o a las instituciones? Creo que, como siempre, la sociedad va un paso por delante y es la que con su presencia en museos, yacimientos y monumentos históricos está haciendo reaccionar a las instituciones del Estado.

Para terminar me gustaría recordar una cita de Miguel de Unamuno: “Sólo el que sabe es libre, y más libre el que más sabe… Sólo la cultura da libertad… No proclaméis la libertad de volar, sino dad alas; no la de pensar, sino dad pensamiento. La libertad que hay que dar al pueblo es la cultura”.