Comunicado de la Comisión Sectorial CICUE: Erasmus. Sigamos construyendo Europa

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En las últimas semanas, se ha generado una inquietud en la comunidad universitaria española en torno al programa de becas de movilidad europea Erasmus.

Por primera vez, con el lanzamiento del nuevo programa Erasmus+ de la Comisión Europea, el Ministerio de Educación Cultura y Deporte, ha publicado una nueva convocatoria propia complementaria de la habitual de la UE. Las becas Erasmus para estudiar en universidades europeas serán en España, a partir del próximo curso, dos becas distintas bajo el mismo nombre. Los alumnos con mejores notas y un alto dominio del idioma del país de destino recibirán 350 euros mensuales. Los que tengan un expediente más pobre y menos nivel en la lengua extranjera, solo 250 euros.

Unos 10.000 estudiantes podrán concurrir a esta convocatoria de ayudas denominadas Erasmus.es, financiadas por el Ministerio de Educación en el marco del Programa Erasmus+. Esta convocatoria exige, no obstante, requisitos adicionales, entre los que se encuentra el que el estudiante aporte un diploma acreditativo del nivel B2 de la lengua de la docencia de la universidad de destino, medida que al no haberse conocido con antelación, imposibilita el acceso a estas becas a los estudiantes que no poseen este título. Las universidades no podemos estar de acuerdo con todos aquellos cambios que impliquen una merma en la duración de las estancias, -tal y como indican las directrices del gobierno, con respecto a la aplicación del Erasmus+ de la CE y al del programa Erasmus.es-, en el número de los estudiantes beneficiados o en la ayuda económica percibida.

Erasmus y el lugar de las universidades españolas en el mundo

El programa Erasmus se inició a finales de los años ochenta, cuando apenas había estudiantes en España que hubieran viajado al extranjero; y desde entonces se ha convertido en la gran referencia de la cohesión social y cultural de la UE, que ha permitido, en el último curso, a 36.889 estudiantes beneficiarse de una experiencia vital, académica y profesional. Además, cabe destacar que hoy en día, nuestro país es el origen y destino preferente de estudiantes Erasmus de toda Europa. Los últimos datos indican que 39.300 alumnos extranjeros escogieron a una universidad española para ampliar su formación.

En base a los reconocidos éxitos cosechados por este programa, durante los últimos años se ha producido un notable esfuerzo de financiación, no solo por parte de la Comisión Europea, sino por el Ministerio de Educación, las Comunidades Autónomas y también por las universidades.

El programa Erasmus, reconocido hace 10 años con el Premio Príncipe de Asturias a la Cooperación Internacional por ser uno de los programas de intercambio cultural más importantes de la historia de la humanidad, ha sido el motor fundamental de la internacionalización de las universidades españolas.

Este programa de intercambio ha sido un elemento dinamizador en los procesos de internacionalización y de modernización de la docencia, la investigación, la innovación, y la gestión, ya que a los programas de intercambio de estudiantes hay que sumar los programas de intercambio de profesores y personal de administración.

Se han creado estructuras de apoyo y acogida de los estudiantes y del personal extranjero, y se han internacionalizado los currícula y los procesos, para adaptarlos a las necesidades y a los controles de calidad internacionales. Nuestras universidades tienen ahora una visibilidad y capacidad de atracción internacional que no habríamos podido alcanzar sin contar con el programa Erasmus.

Sin duda, uno de los atractivos más importantes para la participación en el programa Erasmus es la repercusión que tiene en el acceso al mercado de trabajo. Las empresas requieren de un perfil de profesionales no solo que dominen idiomas, sino también que tengan iniciativa, mentalidad global y habilidades interculturales. Además de esto, muchos son los beneficios que ha aportado este programa, pero de todos ellos creemos que se debe destacar una idea, la que, por cierto, fundamentó el programa: la confianza. Durante estos 27 años, las universidades no sólo europeas, sino de todo el mundo, han reconocido la labor de las universidades españolas por su participación en este programa basado en el respeto, la flexibilidad y la tolerancia.

Por todo ello, no se deben empeorar las condiciones de este programa, que ha permitido que tanto la ciencia como el conocimiento español haya mejorado su posición internacional en los últimos años.